
Las promesas del resveratrol
El resveratrol, presente en nueces, uvas y vino tinto, genera cada vez más expectativas por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes
El resveratrol, un polifenol, se encuentra en diferentes vegetales como las nueces y las uvas, en concreto en el hollejo y las pepitas, y pasa a los mostos y vinos durante el proceso de fermentación. Generalmente sus concentraciones son más elevadas en los vinos tintos que en los blancos. Es uno de los componentes del vino tinto que más interés ha despertado en la comunidad científica. Ahora, diversos estudios revelan sus efectos en la salud entre los que se destacan su acción antiinflamatoria, antioxidante e, incluso, sus efectos sobre la aparición de células tumorales y la progresión de tumores.
Incluso antes de probarse en mamíferos como nosotros, ya el resveratrol, esa sustancia natural de nombre enrevesado, había suscitado interés entre los científicos por sus efectos alentadores en el metabolismo de las moscas, los gusanos o las levaduras. Efectos que incluían una vida más larga y posiblemente más saludable. Además del interés científico, también goza el resveratrol de cierta popularidad porque se encuentra, entre otros frutos, en las uvas negras y, por ende, en el vino tinto. Una vez dado el salto a los ratones, que indudablemente se parecen mucho más a los humanos que las levaduras, los primeros resultados, recientemente publicados, han confirmado el optimismo y han provocado que se empiecen a realizar los primeros ensayos clínicos limitados en humanos, a pesar de que ningún dato específico avala su funcionamiento en la especie humana.
Futuro prometedor
Así, los activadores de las sirtuinas, sean el resveratrol u otros, si funcionaran de la misma forma en humanos y no tuvieran efectos perjudiciales, se podrían utilizar para prevenir o tratar trastornos metabólicos relacionados con la disfunción mitocondrial, como puede ser la diabetes de tipo 2, asociada a la edad, aunque también se ha relacionado con un menor riesgo de cáncer colorrectal y de progresión del Alzheimer. Curiosamente, en los experimentos citados son protagonistas científicos españoles. En el primero participa, por parte del Instituto Nacional del Envejecimiento de EEUU, Rafael de Cabo, así como Plácido Navas y Guillermo López-Lluch, de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). En el segundo está presente Pere Puigserver, con laboratorio propio en el Instituto para el Cáncer Dana Farber, de la Universidad de Harvard.
Puigserver ya en 2005 estableció por primera vez la conexión entre el envejecimiento y el metabolismo en ratones, demostrando la eficacia de someter a dieta a los ratones para prolongar su vida. Entonces señaló que la restricción calórica sin malnutrición no sólo tendría efectos sobre el envejecimiento sino que contribuiría mucho a prevenir enfermedades metabólicas como la diabetes, la obesidad y los trastornos cardiovasculares. De lo que ahora se trata es que el resveratrol sustituya en cierto grado a la restricción calórica. Hay otro factor común en ambos experimentos: la Universidad de Harvard y uno de sus investigadores, David Sinclair, firme partidario del resveratrol y fundador de la empresa Sirtris, que ha participado en ambos trabajos. Sirtris, aseguran sus responsables, ha comenzado a realizar ensayos en humanos sobre la seguridad y eficacia del resveratrol, utilizando una formulación propia que se absorbe mejor. Tras un primer ensayo con 85 voluntarios sanos, han empezado otro con 90 diabéticos.
Fuente: http://www.consumer.es/web/es/salud/investigacion_medica/2007/01/29/159357.php
El Resveratrol ya se vende en México y es traido por la compañia Ultra Health
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